Rodrigo y El Sapo : Una noche de canciones y poesía en Ciudad Satélite
Por: Paola P. Aguayo
Viernes 25 de julio. Lluvia sobre el parabrisas, baches en la avenida y el caos habitual de la ciudad. Pero nada de eso importaba: teníamos una cita al norte del Valle de México… bueno, en realidad ya en territorio mexiquense. Rodrigo Rojas se presentaría en un lugar con historia: El Sapo Cancionero.
Fundado en 1974, La Peña El Sapo Cancionero ha sido semillero de grandes nombres de la trova y la canción de autor. Por ese escenario han pasado leyendas como Fernando Delgadillo, Lazcano Malo, Virulo o Alejandro Filio, y ahora tocaba el turno de Rodrigo, con un concierto especial en el que también presentaría su nuevo poemario: El viaje de la lágrima.
Para las 10 de la noche ya estábamos instalados, con la emoción a flor de piel, sabiendo que la velada traería sorpresas e invitados. A las 10:20 subió al escenario Valeria Roswell, una de las voces emergentes más cautivadoras. Con una presencia firme y sensible, interpretó cuatro temas de su autoría: “Fantasma en los pasillos”, “Camisas de algodón”, “Lejos de aquí” y “Decirte adiós”, dejando claro porqué se ha convertido en una figura a seguir.
Poco después llegó el momento esperado. Rodrigo Rojas tomó el escenario con “Para que ría la tierra”, y al terminar, nos leyó una décima de su nuevo poemario —la que le da nombre a la obra—. Así comenzó un concierto donde la música y la poesía se entrelazaron como si siempre hubieran nacido del mismo sitio.
Fiel a su estilo y al humor que lo caracteriza, Rodrigo —que conoce bien a su público— bromeó diciendo que iniciaría con las canciones románticas y alegres, para después pasar a las que realmente “prenden”: las tristes. Y así fue. Nos regaló piezas como “Si no estás tú”, “Dame alguna señal” y “Desatar”, con esa mezcla de ternura, melancolía y verdad que solo él sabe transmitir.
Más adelante, invitó de nuevo a Valeria al escenario para cantar juntos “En mí”, logrando uno de los momentos más emotivos de la noche. También hubo espacio para conocer otras propuestas: Belén Bowles y Ronaldo Rocha, cantautores bolivianos que compartieron parte de su trabajo. Ronaldo incluso acompañó a Rodrigo en “Delirante”, y entre risas, Rodrigo soltó que si él y Ronaldo formaran un grupo, se llamarían “Los Rorros”.
La energía fue creciendo con los coros del público, los aplausos y las carcajadas, hasta llegar al bloque final con temas como “Ser algo más”, “Tormenta” y “Qué bien se ven”.
En un último guiño cómplice, Rodrigo preguntó:
—¿Quieren seguir sufriendo?
Y el público, sin dudar, respondió con un “¡sí!” rotundo. Entonces nos regaló “Ayer se fue” y cerró con “Vivo”, canción con la que todos coreamos ese ya clásico verso modificado: “para burlarnos de Rodrigo”, entre risas, emoción y cariño compartido.
La noche llegó, inevitablemente, a su fin. Rodrigo bajó del escenario entre aplausos y se quedó para firmar discos, dedicar ejemplares de su poemario y dar abrazos sinceros. Nosotros, por supuesto, nos acercamos a saludarlo y recibimos ese abrazo cálido que dice, sin palabras, cuánto le alegra saber que seguimos ahí.
Siempre es buen momento para ver a Rodrigo Rojas en concierto. Consulta la agenda de Zona Acústica y no te pierdas su próxima presentación. Te lo aseguro: lo vas a disfrutar de principio a fin.




