La Mancha en el CENART: Un Puente Sonoro entre el Sena y el Huapango
El pasado sábado 19 de septiembre de 2026, el Auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes (CENART) se transformó en un puerto de zarpe transatlántico. En el marco del ciclo Del Color de la Sandía, el ensamble franco-mexicano La Mancha presentó su concierto Jazz Manouche a la Mexicana, ofreciendo una velada donde la elegancia bohemia de los cafés parisinos se fundió con el pulso visceral de la tradición mexicana.
Grabada para la posteridad por la lente de Cuervo Rojo Producción, la presentación no fue solo una muestra de virtuosismo acústico, sino un manifiesto emotivo sobre cómo la música trasciende geografías, memorias y fronteras.
La Alquimia del Ensamble: Raíz, Cuerda y Fuelle
Desde los primeros compases, el cuarteto demostró la compenetración orgánica que han forjado desde su fundación en 2021:
Clara Sinou (dirección, violín y voz): Guía espiritual y técnica del ensamble. Su violín transitó con soltura del lirismo nostálgico del jazz gitano al quejío ardiente del son huasteco, hilvanando anécdotas y versos en francés y español con una presencia escénica luminosa y cercana.
Héctor Luna (guitarra): El motor rítmico y armónico inquebrantable de la banda. Su guitarra imprimió la cadencia distintiva del manouche (la pompe), alternando con solos dinámicos y composiciones que desafían las etiquetas de género.
Leo Cortés (contrabajo): El ancla acústica del grupo. Su sonido profundo, con un groove cálido y preciso, sostuvo cada transición de compás, desde los síncopas de Nueva Orleans hasta los acentos del son tradicional.
Alex Daniels (acordeón y voz): Una paleta de colores inagotable. Su fuelle evocó la melancolía del Sena tanto como las texturas sureñas del blues, el cajun y la rumba, dialogando compás por compás con el violín.

Una Travesía en Cuatro Actos
1. Ecos de Ida y Vuelta: El Viaje Comienza
La velada abrió con una declaración de intenciones: tras el saludo y la apertura con los tintes pasionales de Sombras nada más, Clara introdujo Les Voyages, obra de la cantautora francesa Barbara. En manos de La Mancha, el tema mutó hacia el son huasteco, subrayando esa verdad compartida: los viajes transforman los ojos con los que miramos el mundo. El diálogo entre culturas continuó al entrelazar la cadencia poética de Álvaro Carrillo con melodías de Europa del Este.
2. La Nostalgia Huasteca y el Aliento del Misisipi
Al relatar su llegada a México en 2020 y su idilio inmediato con el violín tradicional, Clara dio paso a El Ausente. Lejos del purismo estático, la banda llevó este clásico hacia Luisiana y Nueva Orleans: una mezcla donde el lamento mexicano se tiñó de second line y swing gitano, despertando la primera gran ovación de la sala.
3. Estrenos y Obras Originales: El Fuego de la Madurez
Con 5 años de trayectoria próximos a cumplirse y un nuevo álbum en el horizonte, el cuarteto regaló al público del Blas Galindo el estreno de composiciones originales:
«Laos»: Pieza instrumental autoría de Héctor Luna, rebosante de sutilezas rítmicas y virtuosismo de cuerdas.
«Mitochondria»: Tema original de Clara Sinou cantado en inglés e inspirado en sus años en Nueva Orleans; un homenaje a esa energía nocturna que empuja a seguir tocando y viviendo en los bares bajo las estrellas.
«Entre dos aguas»: Solemne y conmovedora composición de Clara concebida como tributo al son huasteco. Narrando la fábula de una sirena atrapada entre la tierra y las profundidades del mar, como una metáfora personal del mestizaje: “Si naciste entre dos aguas, haz de ella tu propio mar”.
«No One’s Learning»: Obra compuesta por Alex Daniels, una inmersión cruda en las raíces del blues, el gospel y el ambiente de Luisiana.
4. Fiesta Popular y Catarsis Colectiva
La recta final rompió cualquier formalismo de sala de concierto. En Yo vendo unos ojos negros, Clara invitó al auditorio a fundir sus voces en un coro multitudinario, transformando la solemnidad del recinto en una peña compartida. Le siguió una explosión rítmica a compás de cumbia que puso a bailar la sala, antes de despedirse formalmente con la melancolía marina de Playa Sola y un enérgico cierre final a ritmo de rumba tropical.
El concierto en el Blas Galindo no fue únicamente la confirmación de la solidez técnica de La Mancha, fue la prueba de que el mestizaje musical, cuando se ejecuta desde la honestidad y el respeto por las raíces, es capaz de conmover de manera universal. En una sola noche, el ensamble demostró que París, Veracruz, Nueva Orleans y la Huasteca pueden coexistir en un mismo acorde.
Sitio oficial: lamancha.band
Instagram: @lamanchacuarteto
