Voces Lunares, la potente expresión artística de las mujeres
Por Marisol Pacheco
Lo del sábado 15 de marzo en el Teatro del Pueblo, en el Centro de la Ciudad de México, nadie lo esperaba. El ciclo de conciertos Voces Lunares, en su segunda edición, arrancó con la participación de la chihuahuense Edna Nao y la chiapaneca Lore Aquino, quienes plasmaron sobre el histórico escenario del recinto postrevolucionario, el statement que da sentido a este proyecto de visibilidad del quehacer artístico femenino.
Edna Nao, el dolor transforma
De la sorpresa que dejó en los asistentes conocer este teatro por primera vez, se pasó al arranque sacudidor del espectáculo, apenas Edna inició con su entrada por el pasillo central con una interpretación a capela, el comienzo de lo que se revelaría -con el pasar de su presentación- como el performance “Adiós Niña triste”, que a través de las canciones de su repertorio, en combinación con los argumentos expresados por su personificación de la Niña Alejandra, expusieron entre rola y rola el proceso de toma de conciencia y transformación para liberarse de los arquetipos y normas asociados al deber ser de las mujeres.
La potencia de dicho mensaje no hubiera sido lo que fue, sin el acierto de montar ese performance a dúo, y tener en escena a Óscar Ceja en el teclado, disparando las secuencias de las canciones y metido en el personaje del Jardinero Bebé, con quien propiciaba la interacción para dar simbolismo a actividades como contar cuentos y saltar la cuerda, a quienes en un momento del acto se sumó un integrante del público.
La primera parte del performance se centró en ese proceso reflexivo, que movió e incomodó a más de uno, y que trazó el vaivén entre el sentir y el pensar de la presentación conforme Edna desplegaba los alcances de su voz y cantaba las letras de temas como “Ser normal”, “Cuando yo tenía inocencia”, “Adiós Niña triste”, “Que arda el rancho”, “Dímelo bonito” y “Nada es para siempre”, con un dinamismo escénico que combinó la propuesta teatral y de un concierto provisto por la iluminación.
El colofón de todo eso fue el abrazo ocurrido entre la Niña Alejandra, personificada por Edna, y la mujer de la tercera edad de la primera fila. No fuimos pocos los que concluimos, a través de ese gesto, la lectura de un acto artístico, disruptivo y emotivo de una cantautora que hace del pop alternativo, el recurso para hablar del empoderamiento y el amor propio, validando nuestras emociones y pensamiento, algo tan necesario para seguir construyendo una nueva convivencia en nuestra sociedad.

Lore Aquino, la fiesta de la música latinoamericana
Así llegó el intermedio para alistar lo que sería un jolgorio musical traído a la tarima por el canto y propuesta de Lore Aquino. La originaria de Chiapas tiene más de 20 años de carrera y para esta velada ofrendó -importante destacar esto- su espectáculo “Color Chiapaneca”, donde la selección de temas y sus vanguardistas arreglos, fusionaron diversos estilos musicales con el folklor mexicano y latinoamericano.
Acompañada por el trío formado por Saukey Liy (guitarra y dirección musical), Manuel Merchand (bajo y baby bass) y Miguel Díaz (batería y glockenspiel), la presencia escénica de Lore es de una belleza y cuidado que de inmediato conquistaron al público.
Así, ataviada en un precioso y sobrio vestido azul, rebozo en rosa mexicano a juego con la flor del costado izquierdo de su melena suelta, Lore desplegó con cada tema una experiencia multisensorial con la que la audiencia deleitó el oído y la vista.
Y es que la de Lore fue una actuación que ciertamente ofrendó el canto, al distinguirse el toque amoroso marcado, desde el acomodo del repertorio para la tarde hasta el vestuario y, con eso conseguir el maridaje que logró activar el estímulo emocional que cautivó a los presentes, por el viaje sonoro que la música y la paleta de colores elegida para cada canción en el diseño lumínico, consiguieron. Esto último algo que, además, también habla de la vena que como pintora ejerce la chiapaneca.
Quien no había escuchado la propuesta de Lore en vivo, agradeció indudablemente, el trabajo en los arreglos para una música que siempre resuena en nuestro ADN, apenas se interpreta, incluso si no se reconoce o distingue de inmediato el título de las canciones. Así pasó desde el arranque con “Ritmo”, “Regálame un poema”, “Mandarinas y limones” y “Mortal capricho”. La ejecución poderosa e impecable del trío ofreció una renovada versión de canciones cuya sonoridad activó la alegría en una audiencia que, para ese momento, además de interesada, ya se mostraba gozando.
El crisol de estilos que Lore y su trío develó fue un paseo armonioso por el huapango, el danzón, el bossa nova, el funk, el jazz, el son, el rock y la cumbia de los cuales, el baile contenido en la audiencia que acompañaba con el tronar de las palmas y el movimiento de pies sobre el piso, dejó bello registro de una forma refrescante que recordó cómo podemos disfrutar, desde otro lugar, la música de Latinoamérica. De muestra quedaron canciones como “Siento”, “Nublada”, “Jamás te olvidaré”, “Dolor” y “Tu juego”. Y, todavía más, lo conseguido con la rola “cereza de la noche”, “Esclavo y amo” que hiciera icónica Javier Solís.

El contraste de los dos proyectos presentados en éste, el primero de tres conciertos de Voces Lunares, confirma el acierto en los objetivos del proyecto que Libertad Estrada (desde su agencia Más Música MX), su gestora y promotora, definió y nos obliga a valorar la existencia de los mismos para arroparlos y extender la posibilidad de que sucedan, más allá del “marzo de tiempo de mujeres” de cada año.
La invitación es para sumarse y hacer que suceda. De poner lo mismo en talento y actitud que puso la producción técnica, tanto del Teatro del Pueblo como el de Más Música MX (crew de mujeres también), para sobreponerse a todo contratiempo y desafío (como la incertidumbre vivida por un problema con la luz de la zona que alteró la logística y pudo cancelar todo).
Acudamos a los próximos dos conciertos, hagamos nuestros los espacios públicos de la magnitud del Teatro del Pueblo, que además nos recibe con entrada libre.
Allá nos vemos.
Fotografía: Rafael Arriaga
Sábado 22 de marzo 2025
Nancy Zamher (17:00 hrs) y Sazón de María (18:00 hrs).
Sábado 29 de marzo 2025
Luz María Cardenal (17:00 hrs) y Paulina Fuentes (18:00 hrs).
Teatro del Pueblo
República de Venezuela 72, Col. Centro Histórico, Ciudad de México.



















